…que cada hombre debe enseñar a su familia para protegerla de las influencias destructivas de los malos deseos, filosofías falsas y malas compañías.
- Sólo Dios es soberano, y la Biblia es su Palabra inspirada y la máxima autoridad para mi vida.
- Mi propósito en la vida es buscar a Dios con todo mi corazón, y construir mis metas en torno a las prioridades de El.
- Mi cuerpo es el templo viviente de Dios y no debe ser contaminado por los deseos del mundo.
- Mi iglesia debe enseñar las verdades fundamentales de la Biblia, y reforzar mis convicciones básicas.
- Mis hijos y nietos pertenecen a Dios, y es responsabilidad mía enseñarles principios Bíblicos, carácter piadoso y convicciones básicas.
- Mis actividades nunca deberán debilitar las convicciones escritúrales de otro cristiano.
- Mi matrimonio es un compromiso para toda la vida, con Dios y con mi cónyuge.
- Mi dinero es un depósito que Dios me ha confiado, y he de ganarlo y administrarlo conforme a los principios Bíblicos.
- Mis palabras deben armonizar con la Palabra de Dios, especialmente tratándose de la reprensión o restauración de un hermano en Cristo.
- Mi mirada debe estar puesta en las cosas de arriba, no en las de la tierra.

