- INSEGURIDAD. Es el resultado de construir nuestra vida alrededor de personas, puestos o posesiones que sabemos que se nos pueden quitar.
- TEMOR. Llega cuando nos damos cuenta de todas las posibles maneras en que podríamos perder nuestras posesiones mas queridas.
- ANSIEDAD. Es la tensión física y emocional que se produce al pensar en problemas financieros.
- PERDIDA DE SUEÑO. La preocupación y la presión por los problemas económicos aumentan por la noche, y eliminan la posibilidad de un sueño tranquilo.
- INGRATITUD. Los cuidados y las preocupaciones económicas disminuyen nuestra capacidad para apreciar y disfrutar de los muchos beneficios que Dios y los demás nos proveen.
- SERVIDUMBRE. El dinero y las posesiones exigen por naturaleza protección y mantenimiento. Así, las cosas que poseemos pronto nos poseen a nosotros.
- ENVIDIA. Es el deseo de tener lo que otra persona tiene. Es el resultado de la comparación. Nos roba la capacidad para disfrutar de lo que Dios nos ha dado a nosotros.
- AMARGURA. Es evidencia de que amamos al dinero y las posesiones más que a Dios; porque es Dios el que permite que se nos quiten o sean destruídas nuestras posesiones para que El pueda producir el carácter de Cristo en nuestras vidas.
- DESILUSION. Cuando intentamos usar el dinero para hacer realidad todos nuestros sueños, descubrimos que lo que creíamos que nos haría felices y realizados, trae únicamente placer temporal y decepción oculta.

