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Tres Enemigos De La Unidad

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EL ESPIRITU DE CORE - EL LIDER QUE LO QUIERE TODO

Judas, el escritor de una de las cartas del Nuevo Testamento menciona específicamente la “rebelión de Coré” (Judas 1:11).  Este fue un líder del antiguo Israel; primo de Moisés y de Aarón y en autoridad igual a este último.

Mediante su influencia logró seducir a 250 príncipes de Israel quienes lo secundaron en una rebelión contra Moisés.

Los líderes subalternos con una gran cantidad de seguidores son quienes dirigen las peores divisiones entre el pueblo de Dios.  El comentario Bíblico de Mattew Henry dice refiriéndose a Coré y a otros líderes que se han rebelado: “Es de notar que el orgullo, la ambición y la rivalidad por parte de grandes hombres, siempre ha sido la causa del mal proceder y de comportamientos nocivos tanto en las iglesias como en las naciones.  Estaban en una posición elevada, pero querían encumbrarse más, porque la fama y el renombre que ya poseían, no les satisfizo y así fue que los famosos se convirtieron en infames”.

Aunque Mattew Henry se está refiriendo a Coré, es claro que su descripción se puede aplicar a Lucifer mismo, o a cualquier otro líder que ha probado el éxito, está descontento por no tener más poder, y envidioso de sus superiores.  Tengamos cuidado al desear la posición de nuestros líderes.

Escuche las acusaciones de Coré contra Moisés y Aarón: “Ustedes se dan mucha importancia…¿Por qué se exaltan a sí mismos por encima de la congregación del Señor?” (Números 16:3) New King James Version.  Aunque lo cierto es que es Coré quien se está rebelando, acusa a Moisés de rebelarse contra Dios y de ser autoritario en su liderazgo. Igualmente él busca exaltarse a sí mismo, y no obstante acusa a Moisés y a Aarón de exaltarse “sobre la congregación”.

Como medio de discernimiento espiritual aún antes de evaluar a su pastor, escuche con cuidado a quien acusa el liderazgo pastoral, examine al acusador.  Porque a menudo se podrá ver en quien acusa las mismas faltas que atribuye a los acusados.

Como argumento adicional Coré afirma que “todo Israel es santo y que el Señor está en medio de ellos.”  La implicación es que realmente es él quien tiene más interés en el pueblo; y que es tiempo de escoger un nuevo liderazgo, porque la tarea de Moisés ya está terminada.

Por supuesto que en ese momento, ni todo Israel era santo, ni la tarea de Moisés estaba terminada. Pero dijo estas cosas para reforzar la acusación de que Moisés era de un personalidad autoritaria y su objetivo principal era mantener el control sobre Israel.

Mis queridos amigos, hay casos en las que un líder antiguo realmente exagera su autoridad, y discutiremos este caso posteriormente.  Pero hay momentos en que juzgamos mal a un líder y llegamos a considerar que ejerce excesivo control, debido a una actitud equivocada. Cuando en efecto lo que hace es sencillamente cumplir con la responsabilidad espiritual que Dios le encomendó.  Dios escogió y nombró a Moisés como líder de Israel, debido a su humildad, una característica poco valorada por quienes procuraban removerlo del liderazgo.  Recuerde bien que usurpar la autoridad que Dios ha establecido, es pecar contra el Señor mismo.

Moisés le dijo a Coré:  ¡Escúchenme ahora levitas¡ ¿Les parece poco que el Dios de Israel los haya separado del resto de la comunidad para que estén cerca de él, ministren en el santuario del Señor, y se distingan como servidores de la comunidad? Dios mismo los ha puesto a su lado, a ti y a todos los levitas, ¿y ahora quieren también el sacerdocio?  (Números 16:8-10).

Moisés expuso el pecado de envidia y ambición que había en el corazón de Coré. Note su pregunta: “¿No es suficiente para ti el hecho de que ya tienes una posición que Dios te ha dado?”  La ambición camina sobre dos piernas que se llaman: envidia y orgullo.  Cuando codiciamos la posición que Dios le ha asignado a otra persona, atraemos la ira del Señor sobre nosotros.  En efecto, la historia de la rebelión de Coré concluye cuando la tierra se lo traga a él y a quienes participaron con él en la rebelión.

Es digno de notar que tanto Coré como Jetro, el suegro de Moisés, se dirigieron a él con la misma afirmación.  Pero mientras el corazón de Coré estaba lleno de ambición y rebelión y buscó la confrontación, Jetro llegó con humildad y con sincero interés por el bienestar del pueblo.  Cuando este último vio lo que Moisés hacía, dijo: “¿Qué es esto que haces tú con el pueblo? ¿Por qué te sientas tú solo, y todo el pueblo está delante de ti desde la mañana hasta la tarde?”  (Éxodo 18:14).

Un líder que con humildad exprese interés sincero y benéfico es un valioso activo para cualquier iglesia; pero confrontar al líder motivados por el orgullo y la ambición, como lo hizo Coré, es exponerse a la ira de Dios.  Israel prosperó siguiendo el consejo de Jetro.  Nunca tema hacer observaciones a sus líderes.  De su consejo y permita que ellos lo utilicen de acuerdo a su criterio.

Un hecho interesante que vale la pena notar es que los hijos de Coré no murieron en la rebelión de su padre.  Ellos escogieron permanecer leales y sumisos a Moisés y a Aarón.  Pasado el tiempo ocuparon un lugar honroso en los días del rey David y escribieron algunos de los salmos que hoy hacen parte de las Sagradas Escrituras.

Estar contentos al servir a Dios de todo corazón, donde él nos ha ubicado, nos hace libres de las influencias del espíritu de Coré.  Mientras llega el tiempo en que el Espíritu Santo nos asigna un nuevo orden, nuevas tareas o posiciones, el Señor no desea que desafiemos la autoridad de quienes están sobre nosotros, ni que dividamos la iglesia para satisfacer nuestras ambiciones religiosas.

EL ESPIRITU DE ABSALON

El Nelson’s Bible Dictionary (Diccionario Bíblico de Nelson) nos dice que ABSALON era el tercer hijo de Maaca la hija del rey Gesur (2 Samuel 3:3 y 1 Crónicas 3:2). De linaje real por  parte de padre y madre, era un heredero potencial del trono.  De apariencia atractiva y de maneras encantadoras, también era un príncipe popular entre la gente y el favorito de su padre.

Sin embargo, a pesar de su condición de favorito paterno y del pueblo, Absalón sufrió la injusticia de la violación de su media hermana por parte de Amnón, otro de los hijos de David.  En venganza Absalón lo hizo asesinar por sus siervos.  Temeroso de la ira de su padre por el asesinato de Amnón, huyó a Gesur en donde vivió exiliado durante tres años.  Finalmente David renuentemente aceptó bajo presión de sus líderes el regreso de Absalón aunque lo esquivó y se negó a verlo.  La amargura y el resentimiento producidos contra el rey David por su prolongada demora e indiferencia, maduraron en el corazón del príncipe convirtiéndose en un plan definido para robarle el trono a su padre.

2 SAMUEL 15:2-6
15:2 Y se levantaba Absalón de mañana, y se ponía a un lado del camino junto a la puerta; y a cualquiera que tenía pleito y venía al rey a juicio, Absalón le llamaba y le decía: ¿De qué ciudad eres? Y él respondía: Tu siervo es de una de las tribus de Israel.  
15:3 Entonces Absalón le decía: Mira, tus palabras son buenas y justas; mas no tienes quien te oiga de parte del rey.  
15:4 Y decía Absalón: ¡Quién me pusiera por juez en la tierra, para que viniesen a mí todos los que tienen pleito o negocio, que yo les haría justicia! 
15:5 Y acontecía que cuando alguno se acercaba para inclinarse a él, él extendía la mano y lo tomaba, y lo besaba.  
15:6 De esta manera hacía con todos los israelitas que venían al rey a juicio; y así robaba Absalón el corazón de los de Israel.  

De la misma manera que Coré pretendió la posición de Moisés y que Lucifer mucho antes codició el trono de Dios, así el príncipe Absalón quiso adueñarse del trono del rey David.  Sin embargo, en un comienzo no buscó una confrontación abierta con David, ni quiso desafiar la autoridad del rey.  Mas bien utilizó su simpatía y sus críticas sutiles al rey para robarse el corazón de los súbditos.

Otra vez es Judas quien nos da una visión de este espíritu manipulador que se manifiesta hoy a través de la gente:

JUDAS 1:16 Y 19
16 Estos son murmuradores, querellosos, que andan según sus propios deseos, cuya boca habla cosas infladas, adulando a las personas para sacar provecho.
19 Estos son los que causan divisiones; los sensuales, que no tienen al Espíritu.

Absalón buscó faltas en David y engendró en el pueblo el descontento y el refunfuño, a la vez que se ganaba el corazón de la gente con su suavidad y su simpatía.  Judas dice: Estos son los que causan divisiones. El plan del espíritu de Absalón es sencillo: Critique las cosas que no se están haciendo bien, descubra las faltas en el líder y con arrogancia proyecte la imagen de que si usted tuviera control, todo se haría bien.  Luego, para ganar el corazón de la gente, hábleles melosamente y llévelos a su campo.  El apóstol Pablo también advirtió contra los que él llamó lobos que hablaban cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos (Hechos 20:29-30)

Hablar cosas perversas significa en este caso torcer o distorsionar la verdad.  Tenga cuidado cuando alguien se le acerque quejándose por la forma en que se están haciendo las cosas, hablando mal del líder de la iglesia y promoviéndose a sí mismo como la solución  estos problemas.  Probablemente está escuchando a un lobo en la manada del Señor.  Sin embargo, aún en esta situación, hable con franqueza a esta persona y muéstrele su error.  Tal vez el Señor cambie su corazón.

¿Y qué si la sospecha arrojada sobre el líder antiguo parece ser cierta?  Antes de hablar con cualquier persona en la congregación, vaya conde el líder y hable con él de acuerdo a lo que dice Mateo 18.  Vaya con humildad y trátelo cono a un padre (1 Timoteo 5:1).  Escuche su versión.  Si es culpable de pecado grave y continúa sin arrepentirse, traiga otros dos o tres hermanos y reúnanse con él.  Si aún así persiste en el pecado, exponer públicamente su error es el remedio final (vea Mateo 18:15-17).  Pero antes de hacer eso su grupo debe comunicarse con otros líderes de la iglesia en la ciudad, o con el supervisor del área de la denominación.  Dejen que sean ellos quienes aplican la disciplina apropiada.

Al mismo tiempo debe estar seguro que el líder en mención ha cometido un pecado grave.  No es suficiente con sentir que hay algo que está mal bajo la superficie.  Debe tener evidencias.  Si el pecado mas grave de tal persona es que no se siente cómoda siguiendo la tendencia actual del cristianismo en los Estados Unidos de América, eso no es pecado.  Si usted siente que debe haber ciertas manifestaciones espirituales en la iglesia, vaya a algún lugar en donde estén ocurriendo las cosas que busca, pero no divida su iglesia, no hable cosas para atraer discípulos tras usted.  Si sueña con ser líder de la iglesia y utiliza los problemas espirituales para justificar su acción proselitista, está siguiendo los pasos de Absalón, no los de Cristo.

Para liberarse de la influencia del espíritu de Absalón, arrepiéntase del orgullo y evite ser meloso para tratar de obtener popularidad entre la gente.  En vez de manipular las necesidades no satisfechas de la iglesia para conseguir seguidores, sométase usted mismo con sus talentos a los líderes de la iglesia.  Pregúnteles cómo puede ayudar.  No explote las necesidades, satisfágalas.  Y cuando sea usado por el Señor, muéstrele a Cristo a la gente, y bríndeles seguridad poniéndolos b ajo el cuidado de los líderes de la iglesia.

Para mayor información sobre la naturaleza de Absalón, lea el libro A Tale of Three Kinas  un relato de Tres Reyes por Gene Edwards.


EL ESPIRITU DE JEZABEL

En el Antiguo Testamento Jezabel fue una reina que luchó contra la autoridad, ya estuviera representada por los líderes espirituales (los profetas), o por el líder secular (el rey).  En el Nuevo Testamento Jesús menciona otra vez este espíritu manifestado en esta ocasión como una profetiza de la Iglesia de Tiatira.  En ambos escenarios el espíritu en mención desea neutralizar la autoridad establecida y lograr el control sobre la gente en la iglesia y en la familia.

Cuando el espíritu de Jezabel ataca a los líderes de la iglesia, el propósito final que tiene en mente es socavar y destruir la autoridad espiritual del liderazgo pastoral.  El ataque puede llegar como tentación sexual, como confusión o manipulación profética, pero de todos modos, su meta es suplantar la autoridad en la iglesia. De ahí que Jesús prometiera que la iglesia que venciere el espíritu de Jezabel, se le dará autoridad sobre las naciones (Apoc. 2:26).  Este espíritu pretende dividir, rebajar, y luego desplazar la autoridad espiritual que Dios ha dado a los líderes de la iglesia.

Mientras Coré y Absalón utilizan medios que afectan preferencialmente a los hombres, Jezabel ataca a las mujeres.  En el nuevo Testamento Jesús mismo se refiere a ella como “esa mujer Jezabel que se dice profetiza” (Apoc. 2:20). Note esta frase: “ella se dice – se llama así misma – profetisa”.  En otras palabras, se auto-nombró, y no se somete a la autoridad de nadie.  Utiliza su discernimiento y sensibilidad espiritual para atraer seguidores para sí, socavando la autoridad y dividiendo la iglesia por la base.

Si usted es una mujer que tiene la tendencia a ser controladora en sus relaciones, el antídoto para esta influencia es la verdadera humildad.  Deje que sea el Señor quien la lleve a posiciones de autoridad.  Sea sumisa ante sus líderes.  La búsqueda de control por parte de Jezabel es indicativa de una necesidad mas profunda que tiene raíces en el temor.  La mujer que actúa así probablemente sufrió abuso y no quiere sufrirlo otra vez, por lo tanto procura tener el control de su mundo usando cualquier medio que sea necesario.  Para que una persona sea sanada del espíritu de Jezabel, ya sea hombre o mujer, debe aprender a confiar realmente en el Señor.

Por cuanto este espíritu batalla contra la autoridad en la iglesia, uno de sus objetivos es levantar barreras de división entre el pastor y los intercesores de la iglesia.  Para enfrentar esta división potencial el líder de mayor posición y autoridad debe apreciar el ministerio de intercesión, comunicarse y apoyar a sus intercesores, y valorar su contribución.  Y que los intercesores deben enfocar sus oraciones a procurar la realización espiritual de la visión del su pastor. Sencillamente una iglesia no puede funcionar sin pastores al frente guiándola en piadosa autoridad.  La confusión, la ambición y el caos reinarán en ella.  La verdadera autoridad espiritual es una fuente de protección.  Es un refugio vivo que cobija y nutre un hogar o una iglesia.  Satanás procura neutralizar al líder en ese escenario cristiano, porque si puede herir al pastor, podrá también dispersar las ovejas.

Y necesitamos intercesores porque la oración es la frontera de la transformación; sin intercesores la iglesia no avanzará.  Una señal de que el espíritu de Jezabel podría estar tratando de dividir la iglesia es cuando un intercesor presume que su “testimonio profético” es la luz que guía a la iglesia, o actúa separadamente del líder y promueve una visión diferente a la que los líderes presentan, generalizando la confusión ya que la visión que los disidentes presentan parece buena y razonable.  Y el enemigo logra la entrada y causa división debido a la inflexible demanda de que un líder acepte y se adapte al testimonio profético, o al deseo de que se realice en forma apresurada.  Así pues, someta su testimonio a los líderes de la iglesia y confíe en Dios que se pueda realizar, si es la voluntad del Señor, en el tiempo apropiado.

Los intercesores deben aceptar que Dios hadado a los líderes de la iglesia la responsabilidad de guiarla.  El líder de mayor posición o autoridad debe recibir su visión directamente del Señor o indirectamente de su equipo ministerial.  Puede buscar orientación en libros de autores cristianos, en los líderes de su denominación, o en una combinación de todos los medios mencionados anteriormente.  Una de sus fuentes no menos importante es su grupo de intercesores.  Yo personalmente he sido rescatado y protegido por la fidelidad de intercesores humildes quienes se mantienen vigilantes intercediendo ante Dios a mi favor. Sin embargo, cuando un intercesor pasa por alto y en silencio a los líderes y busca introducir una visión diferente a la que está guiando a la iglesia, está introduciendo contienda y confusión en el pueblo de Dios.  Como intercesor que soy permítame exhortarlo a que someta sus percepciones y aspiraciones espirituales a los líderes de la iglesia.  Si algún cambio en la dirección o el derrotero de la iglesia ha de ocurrir, debe producirse a través de quienes la guían y administran.

Ustedes que son intercesores, afírmense en defender la palabra hablada desde el púlpito por el pastor.  Si la enseñanza pastoral es aburrida y carente de imaginación, razón de más para orar.  Tomen su sermón y enfoquen sus oraciones sobre este tema en la semana siguiente. No hay nada mas poderoso que cuando la enseñanza y la intercesión en una iglesia, están de acuerdo (Zacarías 12:10; 1 Pedro 4:11a).  No hay, pues porque extrañarse de que Jezabel procure causar división entre los intercesores y los líderes.  Porque cuando los intercesores oran por lo que el pastor predica, la unción del espíritu y la Palabra ponen en acción el poder creativo de Dios.

Señor, ayúdame a comprender mi papel en tu reino. Maestro, concédeme la humildad del Espíritu Santo, Para que yo te sirva sin ambiciones, que yo anime a otros sin manipularlos, e interceda por los demás sin pretender controlarlos.  Señor ayúdame a caminar con discernimiento.  Libérame de cualquier influencia diferente del ministerio del Espíritu Santo. En el nombre de Jesús, Amén.

 

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